MÁS NATURALIDAD
Sí, lo sé. Que ¡ay, será posible lo que ven mis ojos!, que ¡pero este no iba de noreseñista exquisito!, que ¡vaya, si resulta que ahora le da por la novela romántica, no, si se le veía el plumero!, y todos los qués que queráis, y que me merezco, sin duda.Pero, yo pecador, me confieso …









