pedrosau

SER PATO

Mi primera vocación innegociable fue ser pato. La culpa fue de mis padres, quién les manda alzarme en brazos desde el carrito para verlos, mientras les echaban miguitas. Desde ese momento fundacional, a pesar de mi tierna edad, cada vez que nos acercábamos a la calle de los Tintes mis berridos les obligaban a sentarme …

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SOLO EL SILENCIO

Como solo soy un diletante literario, reconozco que cuando me enfrento a una novela me dejo llevar por mis sensaciones, sin pretender nunca un análisis crítico riguroso de la obra, Dios me libre. Por eso, al terminar TE LLAMARÉ TRISTEZA de Miguel Sánchez Robles , tengo claro que mi modesta aportación como francotirador noreseñista sobra. …

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NADAL O SOTELO

Rafael Nadal o Justo Sotelo. Si elijo el primero, los letraheridos fanáticos me denostarán, darle raquetazos a una bola, menuda simpleza. Si me quedo con el segundo, la mayoría de los mortales se mofarán, mira este, ahora se las da de intelectual, ¡si es Nadal! Pero como no estoy dispuesto a renunciar ni a la …

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CARLOS CASTÁN

No sé cómo he aguantado tantos años sin leer a Carlos Castán Andolz. Si en el puzle absurdo de la vida pudiéramos, llegado un momento, recomponer las piezas en el orden debido, no dudaría en retroceder a mis primeras lecturas para que me deslumbrara. Así aún podría recuperar la vista, cosa que, a estas alturas, …

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VOLVER A DÓNDE

Volver a Antonio Muñoz Molina es siempre una apuesta segura, igual que echar la vista atrás, a nuestro pasado más íntimo. Nunca nos defraudan, aunque las vayamos postergando, colapsados siempre por la exigencia celosa del presente. Ambas cosas (volver a sí mismo y, a un tiempo, a esos “lugares de la infancia” tan remotos, pero …

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LO QUE HAY

LO QUE HAY Tardes que se miran al ombligo mientras escapan entre los agujeros del jazmín, ahí afuera. El marinero que se quedó en tierra por una lesión de clavícula otea por la bocana del puerto apurando su cigarro, de un momento a otro espera ver aparecer a Caronte trayendo las almas de sus amigos …

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NO HAY FORMA

No hay forma de que llueva. De chico llegué a confiar en el efecto rogativa de mi canto, cuando en misa las beatas volteaban el cuello a la que me arrancaba. Pero debió quedarse por el camino, como los domingos de fútbol desde el tendido de los sastres, las tardes inacabables de balón, cesto y …

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