cosas raras

Cosas raras

La gente cuando está mal hace cosas raras.

Muchos beben. Suele funcionar, al menos hasta la resaca, pues es sabido que el alcohol afloja el esfínter de la sonrisa a la vez que nubla las penas, transmutándote a otro cuerpo y a otro mundo, mucho más amable y merecido.

Otros salen a correr, o con la bici. Cuanto más sudan, menos piensan, y cuanto menos piensan, menos sufren, aliviados por la anestesia mecánica del esfuerzo físico, por la dictadura simple del cuerpo y sus querencias.

A otros les da por discutir. No hay nada como liarla parda. Unas voces, algunos sulfuros, los insultos justos, no sea peor el remedio que la enfermedad, y tras la tormenta sanadora siempre viene la calma, la sensación engañosa de que al esputar nuestra bilis nos purificamos.

Ya hace un tiempo que descubrí otra terapia. Ni mejor ni peor. Otra. Cuando vivo sin vivir en mí me siento y escribo. Sin necesidad de beber, ni de sudar, ni de vocear, me convierto en otro. Da lo mismo que bucee en mis adentros, o que me escape de mí mismo y me reinvente, o que me limite a observar el apasionante circo que me rodea. Con el conjuro de cada frase que mi antiguo profe de literatura me aprueba sobre la plantilla de Word, siento que hay otro mundo a mi alcance. O tal vez sea el mismo pero visto desde otros ojos, tan desorbitados que estuvieran fuera de mí. Y que muchas más cosas merecen la pena de las que el bajón puntual me permite apreciar sin escribir, tal vez por ese mismo distanciamiento de la realidad. Tal vez porque, al recrearla, me ofrezco la coartada que necesito para negarla.

Ni siquiera sé si, además de mi catarsis, lo que intento escribir sirve para algo. Iba a decir que, incluso, ni me importa, pero, además de como fanfarrón, quedaría como un mentiroso redomado. A todos los locos que intentamos ponernos por escrito nos importa el lector. Aunque no sepamos si existe.

Posdata. También cuando habito razonablemente en mí escribo, aunque no sea esta semana santa que nunca fue y que me asfixia con su vacío.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.